Después de que un medio de comunicación publicara recientemente que el Ayuntamiento de Alcorcón adjudicó obras municipales al Grupo Bruesa, que está involucrado en el escándalo de corrupción de la número de dos del líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, en Torrejón, lo cierto es que los alcorconeros no podemos más que echarnos a temblar. La corrupción también está en Alcorcón.
El mismo día que La Razón publicase la noticia, el PSOE se apresuró a convocar a los medios de comunicación para desmentirlo todo. Por supuesto, Cascallana no se atrevió a dar la cara. Por algo será.
Somos muchos los que llevamos tiempo esperando a que Cascallana, que mucho presume de preocuparse por los jóvenes, termine de construir nuestras viviendas en el Ensanche Sur. Cada vez sufren más y más retrasos, y nunca nos las entregan.
Con el PSOE de Alcorcón, ya se sabe que hay que andar con pies de plomo, y que de tres cosas que te digan, debes creer media, pero cuando ya empiezan a jugar con nuestras ilusiones y nuestro futuro, no hay perdón.
Ahora todo se entiende: el retraso viene, entre otras cosas, porque este alcalde nos ha dejado arruinados, y las constructoras no quieren morosos, menos aún en época de crisis. A Cascallana le da igual, porque el Ensanche Sur es sólo su proyecto para llevarse los votos de los jóvenes en estas elecciones que llegan. Unos votos, que, por mi parte, no va a recibir. Lo que ha hecho Cascallana en el Ensanche Sur es una verdadera tomadura de pelo para las familias alcorconeras.
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